Review: Sir Paul McCartney en Chile Up and Coming Tour 2011

Posted on mayo 19, 2011 por

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Fotografías de Susana Ocampos, gracias por la facilitación de ellas!

La Previa

El día en que podría ver  en vivo a un The Beatle en Chile había llegado, entusiasmado y ya con las ansias a las 12 de la tarde, escuchó a mi madre decirme que hay gente de distintos lugares de nuestro pais en las afueras del Estadio Nacional esperando la apertura de las puertas – la cuál sería atrasada y no informada por la productora -, lo que provocaba un apresuramiento en el latir de mi corazón, el cual sólo se calmaba con los “siempre pasa lo mismo para conciertos masivos”, “las puertas sólo se abrirán en unas 5 horas más”, “tan sólo voy a cancha y lo mejor que pueda ver a Maccartney será desde 30 metros”.

Almorcé  rápidamente, preparé mi mochila con un libro, aguas minerales y algún que otro snack que pillé en los abarrotes de mi casa. Antes de llegar al nacional, tuve una parada en una de las mejores empanadería de La Florida – que dará pie a otra nota en el futuro -. Compré una empanada de champiñon queso, la que guardé para lo que sería mi cena en el Nacional.

Ya en la fila, pude ver algo de la Beatlemania , aunque más bajas de lo que esperaban mis expectativas. Desde las afueras del estadio, se podía oir la prueba de de sonido perfectamente, donde Paul McCartney repasó tanto temas suyos como algunos convers de los años 60′ y 70′ de otros músicos, para finalizar con Lady Madona. Con esta prueba de sonido, la cual es casi un concierto aparte, ¿Tendría voz Paul McCartney para dos y media hora de concierto? me pregunté en la final. Mientras tanto, me llamó la atención que ninguna de las calles colindantes del Estadio Nacional haya estado cerrada o con algún resguardo de la policía. Marcaron presencia en gran parte del ingreso, incluso cuando la fila comenzó avanzar y ocurrieron los primeros desmanes, de personas no acostumbradas a eventos masivos y a la mala distrubición de las filas y el cero orden que pudo haber hecho la productora con la fuerza policial. Lo único que hizo más llevadera esta espera, fue ver a unos Rosarinos vestidos como Paul McCartney y John Lennon con un letrero que decía “All you need is Paul“.

Cercano a las 19:00 pm pude ingresar a cancha, en la cual ni siquiera estaba a un cuarto de su capacidad, por lo que los problemas de ingresos no fueron solamente por Grecia, sino también por Maraton, lo que me deja claro la nula coordinación de la productora con Carabineros para haber tenido un acceso más comodo para el público en general. Un punto negativo ahí para quienes organizaron el concierto. Ya en cancha, pude notar que tomaron resguardos para cuidar el cespéd de la cancha, la cual hacía una separación con el piso alrededor de un metro, y con servicios al fondo de ella tales como baños y comestibles.

La introducción a Sir Paul McCartney


Chris Homel apareció puntual a las 19:30 pm, el cual apareció más desapercibido de lo normal para cualquier disc jockey, por lo que sólo puedo decir que creo haber visto un laptopy alguien manejando la música dese ahí, ya que las pantallas gigantes se encontraban apagadas hasta ese momento. Homel coloco en su mayoría música The Beatles y bandas que hicieron cover a ellos, con fusión de distinttos tipos de música como la salsa y la electronica, que provoco algún que otro baile en el sector donde yo me encontraba, mientras que la mayoría de la gente escucho en su parsimonía la música, mientras que a ratos lograba unos cánticos multitudinarios, nunca fue algo general, su punto más alto fue cuando pincho una canción de Los Prisioneros.

Homel paso sin pena ni gloria, pero fue una buena transición para ser más holgada la espera para dar paso a la vídeo compilado de fotografias de Paul en sus años gloriosos.  El cual hizo uso de las largas pantallas gigantes, que se aprovecharon en un 100%, con la grabación que se desplazaba de arriba hacia abajo, con fotografias animadas, algunos recortes de los os 60′, 70′ y 80′, con accesorios característicos de la mejor epoca en lo que concierne en composición músical del Paul, el cual cuando apareció en una gran fotografia gigante obtuvo todo el fervor del público ya expectante de su salida al escenario. Toda esta grabación también estaba compañada de música, la cual tampoco destaco, ni desentonó con la proyección, tan sólo cuando finalizaría obtuvo un papel primordial para sellar de buena manera esta introducción que acompaño nuestra espera para la salida de la banda al escenario.

Sir Paul McCartney en Chile Up and Coming Tour 2011


Me encontraba lejos del escenario, entre 30 a 40 metros, pero estaba pegado a la reja divisoria de Cancha. La salida de Paul McCartney desató todos los gritos posibles y clamor de la gente de una manera singular. “Le vi la cabeza, es él, es él” gritaba entre risas un joven a mi lado, mientras muchos tenían una gran risa en su rostro, signo de felicidad por compartir un momento muy especial para la mayoría. “Cabros, es él, no es William Campbell, yo se los digo, lo pude ver, lo veo bien”, decía el mismo joven, que a su suerte, medía un metro noventa. Por el otro lado, familias compuestas en su mayoría niños, se tenían que turnar para apoyarse en la reja así ver a Paul, aunque las pantallas gigantes estaban haciendo un espectacular trabajo, pues la definición era tal que uno podía ver perfectamente las arrugas en las manos de Paul y esas manchas características de la edad. Para quienes no podían hacer una visualización perfecta del escenario, las pantalls gigantes fueron un gran apoyo durante todo el concierto.

La salida al escenario no vino con nada más que música, rápidamente comenzo un jam que desemboco en “Hello, Goodbye” , uno de mis temas favoritos The Beatles, que tan sólo falto la vestimentas de Sgt. Pepper para haber hecho perfecta estra introducción. Finalizada esta canción,  dio pasó a “Jet“, canción de la etapa más rockera de Paul en su banda Wings. Esto marcaría lo hecho en esa noche, esos lazos entre la sutilidad y sencilles que tiene la música The Beatles conectandola con las producciones hechas fuera de la banda oriunda de Liverpool, toda la música que escuchamos es el punto de vista de Paul,  respetando lo hechos junto a sus ex compañeros.

Después de estas interpretaciones tuvimos el recordado “Hola Chiquilos, es bueno estar de vuelta aquí, en Chile” y que luego se repeterían por un incombustible Paul, el cual en cada par o más canciones se detenía para realizar juegos con el público, recordando viejas frases como  “Yo vi, en el patio, a unos conejos tocando el tambor debajo de un árbol, que sí, que no, que sí he visto a unos conejos tocando debajo de un árbol”. “Hoy vamos a rockear, hoy vamos a estar de fiesta”, terminando las frases con su inglés, porque “para los que no lo saben, yo soy inglés, lo sabías?”.

En canciones como “All My Loving y Drive My Car“, podíamos perfectamente remontarnos a los años 60, pero con un percusionista haciendo un guiño a una etapa más contemporanea de la música, el cual estaba alrededor de unos aisladores de sonido para escuchar a una omnipotente batería en todo su esplendor. Pudimos ver todas las etapas por la cual ha pasado Paul, en su experimentación como compositor, pero todas con una gran referencia a lo cuál lo destaca hoy en día y lo tiene vigente, con un rock muy vibrante, más allá de los matices del pop u otros subgeneros que se le puedan colgar.Luego de una gran introducción melódica y coral por parte de Paul, luego desembocamos en canciones mayoritariamente mid tempo, siendo la primera vez en la noche en que Paul tocaría el piano para luego tomar la guitarra acústica. Canciones como “Nineteen Hundred and Eighty-Five“, “Let ‘em In“, y “And I love Her”, lograron estar muy bien enlazadas y tuvieron un punto cúlmine con unas de las mejores canciones en acústicas y a solas de Paul en el escenario: “Blackbird”. Una de las canciones que más evocó emociones en el público, logrando la aparición de las lágrimas del sensibilizada audiencia, encontrado expectante y cantente, en la cual se proyectaba una luna llena detrás de Paul, impactante.

Luego volvería todo a “la normalidad”, pues era bastante difícil volver rápidamente de un golpe con esta gran interpretación de Blackbird, lo que sería el momento ideal para dar paso a uno de los primeros homenajes de la noche, una de las canciones escritas propiamente tal por Paul para John Lennon “Here Today”, la cual terminaría con Paul dando las gracias a John.  En esa tónica de acústicos, culminarían con las canciones prosiguientes “Dance Tonight”, “Mrs Vandebilt” hasta “Eleanor Rigby”, otro punto alto en la noche. Luego, Paul cambiaria nuevamente instrumento, esta vez interpretaría- sólo -un ukelele, enfocado solamente él con una luz y todo el escenario apagado,  que daría paso a un homenaje a su amigo George Harrison, con la canción Something, en la que después del estribillo se proyectaría una foto de Harrison y Paul quién estaría apoyando su cabeza en su hombro cuando la banda se uniría nuevamente musicalmente a la escena. Un gran homenaje, que terminaría con Paul saludando a su amigo terminada la canción, mirando una fotografía suya.

Band on The Run, nos volvería a “la normalidad” del concierto, siendo muy coreado por la gente, aunque todavía todos seguíamos impactados por este gran homenaje hecho. Por lo que, Paul volvería a cambiar de instrumento tomando las riendas en el piano en  Ob-La-Di, Ob-La-Da; luego la guitarra en Back in The U.S.S.R., I’ve Got a Feeling y Paperback Writer las cuales fueron una gran medicamento al estado en el que nos encontrabamos muchos (estado en que nos dejo el mismo Paul!), por ser la parte más rockera de Paul y que tan sólo culminaría con una de las mejores producciones John Lennon/ Paul MccartneyA Day in Life” enlazada a “Give Peace a Chance“.

Estabamos cercanos al cierre de la noche, por lo que Paul tomaría nuevamente el piano y interpretaría Let it Be, un buen temtempie para los que nos tenía preparado con la gran Live and Let Die, la cuál hecho toda la arsenalería por la borda, hecho la casa por la venta, etcétera, etcéra. Unos de los momentos que recordará todo el público asistente a este gran concierto, el cuál no podía creer todos los sentimientos evocados hasta ahora, un gran crisol de todo estos, que sólo podían significar una gran felicidad. Después Paul simularía una sordera, tapándose los oídos y emulando un “wow” o “that was so loud”, incluso “no more”, dio paso a  Hey Jude con su piano más pequeño y de cólores psicodelicos, lo que sería un gran juego coral, la cual termina Paul felicitando a todos por haber cantando tan bien esta canción. Sería la primera vez en que saldría la banda del escenario.

Luego del primer encore, que duro alrededor de 5 minutos, volvería Paul para comenzar a despedirse. Day Tripper, Lady Madonna, serían las primeras canciones del comienzo del fin del concierto. Para Get Back, se escuchaba a Paul aun recitar “I’ve got feeling, a feeling deep inside” y con una gran sonrisa en su rostro. Nuevamente se marcharían, del escenario, para dar un breve encore. Yesterday, fue interpretado a solas en el escenario, para dar paso a una de las más rockeras de las canciones de Paul en The Beatles “Helter Skelter” con toda esa voz inconfundible de Paul entre el blues y el jazz, que desemboco en la inspiración de bandas del rock “más pesado”, demostrando la gran vigencia que tiene Paul como interprete con una voz que ese día ya llevaba más de 3:20 minutos cantando un gran repertorio. Ya se notaba a Paul cansado, ya algo desgastado, pero lo minímo como uno podría estar de tanto tiempo paseandose entre bajo, guitarra, piano, guitarra, bajo y todos esos caminos posibles. Ya la despedida sería definitiva, Paul dio las gracias a todos los asistentes, a cada uno de nosotros, y lo que terminaría con las canciones más ad oc posible en su repertorio para terminar cualquier gran concierto: Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (Reprise) y The End.

La gran despedida terminaría con Paul y toda su banda, diciendo “Nos vemos a la próxima, Chile” entre medio de un cotillón que se desplego en las cercanías del escenario. Habíamos presenciado uno de los mejores conciertos en Chile y una leyenda aun viviente en nuestro país. Podríamos morir o  dormir felices esa noche.

and in The End the love you take is equal to the love you make.

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