Opinión de un estudiante: Basta de las buenas intenciones

Posted on agosto 4, 2011 por

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En estas horas se deberían estar congregando gente en Plaza Italia, aunque generalmente se conglomeran en Plaza Baquedano,  por una marcha a la cual se le prohibió toda posibilidad por circular por la Alameda. Esta medida es tomada por un Gobierno en el cual la sociedad desacredita su desempeño para gobernar el país, según la encuentra Adimark, y en la cual también se desaprueba a la oposición. Esto quiere decir que la sociedad sencillamente está cansada de las buenas intenciones, como lo están los estudiantes hoy en día.

Recuerdo la Revolución Pingüina, un nombre que siempre la encontré denigrante para un legítimo movimiento de aquellos que “no teníamos voz” por la incapacidad de elegir a quienes nos gobernaban, con dulce y agraz. Se logro la atención de toda una sociedad en torno a los graves problemas que hay en la educación, de todos sus niveles, y el inedito foco a quienes somos participes del servicio al que se ha transformado un derecho  que es la educación y creímos tener una voz en todo este asunto, pero no fue así. Rodaron algunas cabezas en los Ministerios, se depusieron las marchas, se realizaron comisiones , se fotografiaron a estudiantes con la Presidenta, las comisiones siguieron, se olvido el movimiento, aparecieron los más importantes dirigentes del movimiento en matinales, reportajes, prensa rosa, y la educación siguió igual, en el 2008 se presenta la reforma de la Presidenta a la LOCE y un año después se aprobaría.

Cinco años después, tan sólo se logró uno de los puntos exigidos por los estudiantes, aun el pase escolar no es gratuito, aun la PSU no es gratuita, aun la educación de los colegios está a cargo de las municipalidades, entre las principales exigencias del Movimiento Estudiantil del 2006 que no se llegó acuerdo o bien se hicieron oídos sordos. Hoy esas exigencias están tan vivas como antes, aunque con más fuerza la cual involucra a los estudiantes de educación superior y nuestros conflictos por obtenerla.

Aún sigue vigente el eco de las demandas de a hace cinco años atrás y están más vivos el día de  hoy no por la incapacidad de dialogar entre los estudiantes y los gobernantes de turno, sino porque en las distintas ocasiones hubo una intransigencia de reconocer los propios errores, tanto del lado de los estudiantes como el de los políticos (gobernantes y oposición). No existe la necesidad de que llegue sangre al río, ni existe un cambio de dialogo por quitar a un Ministro y sentarlo en otro lado sí el mensaje va ser el mismo de quién es el cabecilla de una posición, en este caso el Presidente, sólo entorpece el proceso y genera mayores fricciones de quienes son los que salen a la calle a reclamar por sus derechos.

No creo estar equivocado al señalar por los estudiantes, me disculpan sí lo estoy, que estamos cansados de el letargo de un problema que se arrastra por años y el cual necesita un trabajo inmediato el cual no se enfrasca en tan sólo comisiones en la cámara baja o alta, como tampoco en las cuatro paredes donde sólo se reúnen los representantes tanto del gobierno como de la confederaciones de estudiantes. Es la hora de un verdadero sacrificio de todos los involucradoses hora de un sacrificio de las clases políticas, aquellas quienes ven sus acciones de caer y arrancan de Ministerios para luchar por futuro puesto en el senado o en La Moneda. Los estudiantes hemos ya sacrificado suficiente, somos los que hemos perdido horas de clases durante este 2011 y 2006 para heredarle a nuestros hijos  y a Chile una educación de calidad, somos los que nos endeudamos por años para ver los sueños de nuestras familias hechos una realidad, somos los que ingresamos a Universidades Estatales que se están cayendo a pedazos, somos los que ingresamos a Universidades Privadas a la cual la matrícula y mensualidad cuestan tres veces un sueldo mínimo.

Éste problema no se soluciona solamente con dinero como aquél padre de familia que estuvo ausente por años con aquél hijo que necesitaba atención, orientación y cariño durante su desarrollo. Yo cuando crecía, durante mi niñez, ya se estaba deteriorando el modelo de la sociedad en el cual uno de los roles más importantes eran ser maestro, a la par con oficios mejor remunerados como abogado, médico e ingeniero. Hoy el gobierno para intentar tener gente capacitada para estudiar pedagogía debió crear becas especializadas para aquellos mejor puntuados en la PSU e incluso asegurarles un pequeño “sueldo”. El problema no es el dinero, el problema es que de una buena vez nos demos cuenta la atención que requiere la educación fuera de tintes políticos, el problema es un trabajo comprometido y transparente durante los próximos diez, veinte y treinta años. Una de las grandes herencias que puede dejar este gobierno no es un metro con más kilómetros o un Mapocho navegable, sino un trabajo permanente de la educación que será tomada por el próximo gobierno independiente de su partido político.

No es necesario tener un enemigo común como Corea del Sur para proyectarnos en diez o veinte años más como una sociedad que necesita educarse porque no contamos con recursos naturales, tenemos el privilegio de comprometernos y a trabajar juntos para dejar de ser un país exportador de materias primas a ser un país exportador de nuestra propias creaciones al mundo. La educación de calidad es el primer paso para asegurar las grandes brechas de desigualdad en nuestro país, y la añorada etiqueta de algunos como país desarrollado.

Por lo que la marcha del día de hoy no es por un desafió al gobierno de Piñera, sino a los pasados y a los del futuro, una clara señal que estamos cansados de las buenas intenciones, puesto que los cementerios están llenas de ellas.  Necesitamos que las horas perdidas en el aula sean horas ganadas para los futuros estudiantes de una nueva educación en nuestro país y que el sacrificio anónimo que realizamos día a día tenga un fruto más que personal, sino para Chile.

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