Opinión: Yo No Conocí A Violeta Parra

Posted on agosto 10, 2011 por

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Yo no conocí a Violeta Parra, como la mayoría de la gente que nació en mi misma generación del 88′, como muchas otras antecesoras y sucesoras, puesto que Violeta ya no estaba con nosotros y tan sólo nos había legado toda su obra. Soy de una generación la cual nació en democracia, la cual sólo conoce datos indirectamente de muchos sucesos, pues recién estábamos desarrollando nuestras conciencias y de a poco tomábamos el peso a todas las cosas; hasta el día de hoy, algunos, no nos sentimos con los derechos propios de emitir una opinión contra quiénes sí vivieron en décadas negras de nuestra nación. Es natural, nunca sabremos lo que es sentir opresión, toques de queda, falta de alimento, familiares desaparecidos o muertos, temas tan delicados y friccionantes que evocan los mismos e incluso nuevos sentimientos negros en personas de un lado u otro. Aun así, nuestra opinión es tan válida como la de quienes vivieron en esa época; tan sólo nosotros tenemos las desventaja de no tener primeras fuentes, pero sí diversos análisis de lo sucedido, y la ventaja de no tener sentimientos involucrados, sí tenemos la suerte de no haber tenido algún sucedo directo involucrado con nuestras familias, para ser los más objetivos posibles en nuestros fundamentos y argumentos a la hora de opinar. Es así como podemos lidiar con problemas tan diversos, como la política, la literatura, la música, las artes plásticas, los deportes, etcétera.

Yo confieso, yo no conocí a Violeta Parra, tampoco la quise conocer de pequeño puesto no era de mi real interés, pero la conocí indirectamente, como la mayoría, por su obra en una clase de música a la cual casi siempre me presentaba de mala ganas y disponía mi atención en las cosas más inverosímiles como la letra de las canciones y como podía modificarlas para mi gusto:

Se va enredando, enredando,
como en el muro la hiedra,
y va brotando, brotando,
como el musguito en la piedra,
ay, sí,sí,sí,

Suelo recordar este estribillo de Volver a los 17 porque es lo primero que recuerdo de Violeta en una de las clases de mi profesor de música en básica, gracias a Nelson Silva, y me son bastantes familiares algunas otras obras por haberlas escuchado aún niño y luego joven. Adulto, repasé su obra antes de asistir a su Espacio Violeta Parra en el Centro Cultural Palacio La Moneda y pude tener una visión más completa a la artista que era, también pude elucubrar como fue esa persona, pero por máximos esfuerzos que pueda hacer no podré conocer a Violeta Parra. En las vísperas que nos encontramos de ver la obra de Andrés Wood es clave recordar que todo lo que veamos es la propia mirada de un director, de una persona, también ajena a época y vida de la artista, a sus sucesos y desenlaces, pero con la misma autoridad como todos de tener su propio opinión y figura de Violeta Parra.

La crítica sobre la película no será por la fidelidad de representar a Violeta, sino sobre la fidelidad de lograr hacer una buena película basada en un libro de un hijo de ella. Estará ajena de tintes políticos por aquellos críticos que siempre han estado ajenos de ellas, se analizará como ha evolucionado la dirección de Wood, de la capacidad de Francisca Gavilán de interpretar al personaje y cantar sus canciones. Pero no se estará criticando a Violeta a Parra, sino el film de Wood. Es necesario hacer esta distinción majadera porque suele ser olvidada o ignorada y es necesario conocer las diferencias. Mañana no conoceremos, ni estaremos más cerca, de saber quién fue Violeta, pero sí acercará a las personas  su obra y podrán hacerse su propia idea de como fue una de las artistas más importantes en nuestro país.

Una de las vías, en mi parecer, la más correcta para conocer realmente a una persona: conociendo y comprendiendo su obra. Como con Arrau, Mistral, Nicanor, Neruda, Emar, Huidobro, Rokha, Jara, todos aquellos artistas que nuestras generaciones no pudieron conocer. Como también, escuchar a contemporáneos de los artistas, aquellos que compartieron vivencias como Santos Rubio y en la que una de sus últimas entrevistas comentó “Lo que a mí me da risa es que hablamos con harto orgullo del Víctor Jara y de la Violeta, porque aquí en Chile nos encanta que la gente pase a ser importante después de muerta. Pero yo recuerdo bien que a la Violeta no la quería nadie” fuente La Tercera.

Espero encontrarme el día que vea la película con una buena película y que se difumine la obra de Violeta, pero de su gran testimonio que es toda su obra. No aquella publicidad de la película en diarios  que aboga a ella como “La primera emprendedora, la primera rockera, la artista definitiva de Chile”  la cual me parece una falta de respeto para otras mujeres artistas antecesoras a Violeta, sucesoras, y a ella misma. Espero que haya sido un sacrificio de Wood para entregarnos un producto de calidad y no una buena excusa para que  las masas consuman.

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